Vinieron esta mañana a decirme que mi abuela había muerto. Terminé por despertarme súbitamente, el día era de los más hermoso, había una tranquilidad y serenidad inmensa. Yo regresé a la cama e intenté seguir con lo que estaba haciendo. ¿Qué otra cosa podría hacer en un 20 de Agosto del año dos mil diez cuando uno ve como el Verano se despereza cual si fuera Otoño? Y vendrán las sequías y el frió, pensé y así fue. El campo se marchitará, evidencias de los ciclos de la vida en todas partes aunque no estemos.
Una biografía es lo que habría de hacer. ¿Qué podría decir ahora?
Su historia, de sobra conocida, es la nuestra, y ya circula de boca en boca, solo que con un toque de misterio y respeto. Además, nadie podrá narrar la historia tan detallada como ella lo hacía.
“Viejita prodigiosa, no te mueras” - eso le diría si la hubiera podido ver-. Abre un paréntesis, dale tres puntos suspensivos a tu vida para poder despedirme.
La imagine entonces, residía su cuerpo sobre un colchón sudario en el que se adivinaba su silueta de una mujer cansada. En la pared, sombras de polvo, zoológico de entes amorfos.
¿Qué fin le guardará a todos los objetos de ese caserón? El vaso donde se bebió agua para tragarse las pastillas amargas, el viejo tocadiscos donde se escucharon los casetes y vinilos olvidados de Arcadio Hidalgo; la fórmula secreta de ungüentos sagrados y contra todo dolor, del vino del nopal, los poemas e historias inéditas que jamás se escribirán como en su boca. ¿Los destruirá el tiempo o caerán antes sobre ellos los buitres o los gusanos? Habrá que dar parte, pienso. ¿Pero es que acaso se entristecen las cosas? ¿Germinarán de dolor los goznes de aquella puerta al no sentir los pasos que recorrieron la distancia? Y los zapatos pisados mas como chanclas que como zapatos, junto a su cama, ¿no preguntaran por sus pies que yacen ahora fríos bajo tierra? ¿No es lógico que las blusas, el cepillo dental, sus baberos y enaguas y todos los demás objetos de uso personal en algún momento preguntarán por su regreso?
Aquella mujer delgada y sonriente no se volverá a ver mas llevando su saca cargada de cuentos y novelas, horóscopos mayas y códices tlaxcaltecas, rituales católicos y un rosario por cada uno de sus hijos, alquimia y herbolaria, ocultismo y brujería, te deshidratado, licor de nopal, miel, jalea y todo lo que se requiere para endulzar la vida. Pero sobre todo un buen consejo para el que quiso escucharlo.
Una biografía es lo que habría de hacer. ¿Qué podría decir ahora?
Su historia, de sobra conocida, es la nuestra, y ya circula de boca en boca, solo que con un toque de misterio y respeto. Además, nadie podrá narrar la historia tan detallada como ella lo hacía.
“Viejita prodigiosa, no te mueras” - eso le diría si la hubiera podido ver-. Abre un paréntesis, dale tres puntos suspensivos a tu vida para poder despedirme.
La imagine entonces, residía su cuerpo sobre un colchón sudario en el que se adivinaba su silueta de una mujer cansada. En la pared, sombras de polvo, zoológico de entes amorfos.
¿Qué fin le guardará a todos los objetos de ese caserón? El vaso donde se bebió agua para tragarse las pastillas amargas, el viejo tocadiscos donde se escucharon los casetes y vinilos olvidados de Arcadio Hidalgo; la fórmula secreta de ungüentos sagrados y contra todo dolor, del vino del nopal, los poemas e historias inéditas que jamás se escribirán como en su boca. ¿Los destruirá el tiempo o caerán antes sobre ellos los buitres o los gusanos? Habrá que dar parte, pienso. ¿Pero es que acaso se entristecen las cosas? ¿Germinarán de dolor los goznes de aquella puerta al no sentir los pasos que recorrieron la distancia? Y los zapatos pisados mas como chanclas que como zapatos, junto a su cama, ¿no preguntaran por sus pies que yacen ahora fríos bajo tierra? ¿No es lógico que las blusas, el cepillo dental, sus baberos y enaguas y todos los demás objetos de uso personal en algún momento preguntarán por su regreso?
Aquella mujer delgada y sonriente no se volverá a ver mas llevando su saca cargada de cuentos y novelas, horóscopos mayas y códices tlaxcaltecas, rituales católicos y un rosario por cada uno de sus hijos, alquimia y herbolaria, ocultismo y brujería, te deshidratado, licor de nopal, miel, jalea y todo lo que se requiere para endulzar la vida. Pero sobre todo un buen consejo para el que quiso escucharlo.
