LEE..

jueves, enero 13, 2022

Jueves 20 de Febrero. Abrí los ojos y no me sentí diferente. A excepción de que mi cuarto era otro. Libros desordenados como siempre, el piso limpio, sin basura ni ropa tirada. Sin olor agrio de alcohol añejo. Sigo evitando tomar a toda costa. Más o menos. Es lo mejor que le pude hacer a mis riñones, hígado y demás porquerías en el estómago y al rededor que aún me funcionan; y no, aún no logró superar mi asco al pensar en las entrañas. Otra cosa diferente es que ya no consumo tanta comida chatarra diario, mis intestinos se sienten más móviles. También trato de caminar todos los días e hidratarme con agua en lugar de café. Y que me baño con un jabón de avena. Bueno, supongo que sí me sentí diferente al abrir los ojos, ahora que lo pienso.

Aunque al despertar seguía romantizando el creer que moriré debajo de un puente por sobredosis de alguna pendejada o alguna obsesión que a veces me llevan al limite.

Me dio miedo, cumplir años me pone más paranoico cada año. Busqué el número de Jesús, por que aún no logro memorizar mas números que los de mi celular.

"—Te habías propuesto no volver a intoxicarte más que cada viernes primero de mes.
—¡Cállate, es mi cumpleaños, no me estés chingando!
—Sólo recuerda lo que le pasó a tu tío Guillermo.
—¿De qué putas hablas?
—La soledad, los miedos, extraterrestres, lo desconocido"

Me gustaba mucho. No lo puedo negar, algunas de esas cosas sí las creía. Sigo cuestionándome sobre los dioses; mas de una vez he creído que, de verdad, sean sólo historias de extraterrestres, exageradas a través del paso del tiempo. Quizá los encuentros habían sido triviales. En eso discernía del griego despeinado. No creía que se tratara de eventos increíbles. Quizá un extraterrestre preñó a una hembra simio y nació el primer sapiens sapiens. Quizá sus tíos extraterrestres sólo medían medio metro más de estatura pero eran prácticamente idénticos, aunque mucho más hermosos. Quizá no eran extraterrestres, sino humanos del futuro que viajaron accidentalmente a esa época y trataron de no colapsar al universo y en su intento de pasar desapercibidos fundaron el origen de la mitología humana. También están las teorías de las que mi padre siempre me cuenta, sobre todo la idea ancestral de los grises que tenemos grabada en la mente todos los humanos. El gris era un humano del futuro, más delgado, rasurado, más alto. También eran coreanos con cincuenta cirugías en la cara para ser más hermosos. 

No existen los extraterrestres por acá aún. Es lo terrible. Vivimos en una galaxia en la que tenemos registro de el único planeta con vida. Pero hay muchas galaxias, y estas a su vez en dimensiones, todas coexisten y en algunas todos los planetas son selvas. Por suerte ellos nos visitan. Pero mientras no entendamos el plano de acción no podremos contactarlos de vuelta ni acceder a su conocimiento.

 *Pausa técnica de bitácora. Llego mi primer regalo de cumpleaños. Llego de la mano de Jesús*.


Todo mundo sabe que los ácidos dan poderes contra los no muertos y todo lo del otro lado del umbral. También hacen que las donas sepan mejor y que dures una eternidad en terminártelas.

Siento que todo me esta rodeando y no puedo tocar absolutamente nada. Platico con el lobo que encontré en la pared, sobre aquella época dorada en que éramos uno con búfalos y caballos salvajes, aquella época en la que para la humanidad lo más importante era la ceremonia para drogarnos y absorber la inmensidad del espíritu. Eran otros tiempos, corríamos semidesnudos por el mundo, explorando nuestra memoria arcaica y los confines de la sabiduría de las plantas. La civilización nos ha vuelto tan débiles. Las personas ahora se enferman a la menor ventisca, a la primera mierda que tragan fuera de un plato en su hogar. Terminan con los pies hinchadísimos tras caminar poco más de un kilómetro. El secreto para correr por horas kilómetros, esta en nuestros glúteos, en nuestra ausencia de pelo, en que somos bípedos para correr más tiempo que la presa. Correr hasta que el venado se sobrecaliente y caiga por el cansancio, alcanzarlo y terminar con su sufrimiento. Ese animal en esas condiciones moriría lentamente. Necesito ese espíritu de vuelta en mi y una hamburguesa de mamut.

Jesús nunca entiende de que le hablo cuando estoy drogado pero se queda a cuidarme y eso lo aprecio bastante. Ya no queremos ver la pared, se nos esta bajando el trip, así que iremos a la cocina para sentarnos ahora frente al televisor.


Despertó mi testosterona antes que el resto de mi cuerpo y no dejo de pensarla. Todos deberían de tener una amiga para besuquearse. Una con muy buen trasero. Me gustan los traseros, su forma de pera, su hendidura, su carnosidad, sus bordes, su extensión a las piernas. Fríos, aclimatados, tibios, ardientes, redondos, planos, frondosos, escasos. Las caderas son todo un paraíso. Mordisquearle los huesos, oler su vientre, hundir mi cara entre sus piernas, saborear con la lengua. Tengo varias diapositivas en mi mente: me pensaba masturbar pero mi dealer sigue aquí. Mejor salimos a comprar caguamas con Armando, es el único que vende a las tres de la mañana alcohol cerca de mi casa.

Amaneció y me llamo Alejandra. Me invitó a desayunar hot cakes en su casa. Tiene sus ventajas conservar como amigas a quienes no te funcionaron como pareja. Fui. Me dio otro abrazo de cumpleaños, este si era el oficial. Hicimos hot cakes. Hicimos café. Desayunamos. Después fuimos a caminar al parque cerca de su casa. Me conto que se mudara a Colombia, esta vez si sentí una ruptura y que algo dolía en mi en plexo de mi abdomen aunque me sentí muy orgulloso y entusiasmado y feliz por ella. Pasamos un buen rato mirando a un pato que se quería coger a una pata. Pensamos en Michelle. Llegamos a los columpios, deseaba estar drogado,  mientras recordaba en silencio la vez que en Colomos, Mon nombró 'Alfredo' a un pato castroso que se quería comer nuestros sandwiches, fue el día que una ardilla atacó a Marcia y le arañó el pecho y yo sentí que el universo me quería decir algo con ello. 

Le conté a Alejandra de la primera vez que vi jirafas, creí que eran árboles; sólo veía troncos moviéndose, cuatro troncos uniéndose en una extraña mole cárnica estampada de la que salía un tronco más, más grueso, con una hilera de extraño musgo o pelo vegetal y una cabeza, una puta cabeza en el extremo, o al menos eso imaginaba, era una cosa como un caballo apatado de lengua serpentina, dos tronquitos, dos verguitas saliendo del cráneo sobre dos ojos abultados y saltones. Un esperpento. La bestia. El diablo. Todas esas cosas. Un monstruo improvisado en su hechura. No recuerdo más ni donde. 

De pronto salió una manada de ñúes de mi boca, enrojecí, aún no me acostumbró a ser tan grosero con ella. Y que tampoco pude recordar más de mi infancia. Cada que vuelvo a CDMX mis padres se encargan de narrarme episodios que en lo absoluto recuerdo. Como cuando llevé a Lila a ver fósiles de dinosaurios la segunda vez que salimos, me aburrí de su compañía y le hable a otra amiga para que desaburriera nuestra cita y después Lila se fue a quejar con mi mamá. Yo no recuerdo haber sido tan mierda como quieren hacerme creer. Dice que le compré un dinosaurio de plástico, lo cual deja claro que soy una buena persona. Pero al día siguiente, después de unos huevos fritos y cereal para el desayuno, terminé en un hotel, ampliamente recomendado —este es un comercial no pagado—, con su amiga Melissa. Después de bañarnos me llevó a conocer el centro histórico del CDMX, como si nunca lo hubiera pisado, aunque en realidad desconozco la ciudad aunque haya nacido en ella y yo tenía poco de haber vuelto de Guadalajara. Me llevo a una exposición de fósiles —si, tal vez era un ritual de ligue de su circulo de amigas— y conocí al Plesiosaurio. Al Kronosaurio. Al Leviatán.  Su cabeza era como un bocho. Su cuerpo un metrobús. Le di muchas vueltas. Lo vi desde todos los ángulos. Alguna vez esa cosa cazó y devoró a otros monstruos marinos, a peces, a reptiles, a anfibios. Ahora estaban ahí sólo sus huesos. En ese momento, yo me sentía feliz y abrumado. Varios años después, estaba en un parque viendo como un pato no es tan diferente a un hombre caliente, torpes, tercos y nada sutiles. Justo le contaba de esto a Alejandra cuando me llamó Michelle para felicitarme y perdí el hilo de mi conversación. Como siempre me sucede. 

Después de eso la acompañe al super y me canto las Mañanitas mientras yo empujaba el carrito con ella montada al frente. Yo le pasaba la receta de la pasta con tres quesos y vino blanco y croquetas veganas porque su novio iría a comer a su casa.

Después de bañarme salí a casa de Víctor, pero primero pase a ver a Ayrton. Pero antes de eso me encontré con Anna justo antes de Sergio. todos con la misma energía y haciendo que me cuestione si debo regresar a mi casa a encerrarme.

Envidio a las plantas que absorben sus poderes del sol en vez de desarrollar cáncer de piel como yo. Bueno no, sólo me pongo rojo.

Salí con Paco y Mario. Cenamos. Vimos el concierto de Black Sabbath en Melbourne, Australia del 2013. Vimos Orange Is the New Black (Viri se quedó dormida, como siempre). La acompañamos a su casa. Tomamos una botella de jack. Regresé a mi casa, ya había pasado el 21.

Me alegro recibir felicitaciones de muchas personas, en todos lados. Katya hasta se desvelo para ser de las primeras y Leslie madrugo; les adoro y eso me hace feliz. Me encantó felicitación de Eunice y la de Raúl, nunca sueltan un "te quiero" ni a sus parejas y a mi me lo dejaron claro. Me gusto ver que muchas personas que apenas conocí o me di a la tarea de saber un poco mas de ellas, me tienen un gran aprecio, me satisface demasiado. Fue un buen día para ser un cumpleaños. 

 

                                                                        22 de Febrero

Por fin desperté y entendí que ya soy un año mas anciano. No había ningún otro cambio. Era el mismo tipo de dos días antes. Sólo que ya no estaba esperando mi cumpleaños, pensando que iba a sentirme extraño, era el primero lejos después de 10 años que pasaba sin pareja. Veré a Val, mi primer amor de prepa (de la prepa de ella, hehe). Después de ella, vi a Anna, me llevo por galletas y mas tarde vi a otro par de amigos. Nada ha cambiado. Solo un año más, no había cómo dudarlo, era 22 de Febrero, un día después de cumplir años. No sé por qué a veces escribo los números con letra y otras con número. Creo que las fechas las escribo con número, pero al parecer la edad también. Aunque eso último no siempre. Eso último es errático. 

Después de algunas cervezas comprobamos que seguimos  siendo los mismos, frecuentamos el mismo lugar, seguimos cometiendo los mismos errores, los mismos aciertos, seguimos siendo los mismos pendejos, sólo crece la complicidad y el cariño. Volvimos a mi casa, abrimos otras botellas de whiskey.

Supongo que este año ha sido el más complicado. Supongo que cada año que sigue debe ser el más complicado, el que involucre cosas más difíciles. Creo que si cada año se hace más sencillo uno deja de crecer. Uno se vuelve adulto. Creo que el adulto no es precisamente alguien «maduro» sino alguien enquistado, alguien que deja de aprender y que ya está definido, alguien que ya no va a cambiar. Me parece terrorífico dejar de cambiar. Entonces está bien que haya sido un año duro. Un año de rupturas. Un año de sacrificios a los dioses de la cosecha. Un año de experimentación y aprendizaje a base de golpes.  Las personas se van, pero gané otras y descubro a los amores de mi vida, a esos que quiero tener a mi lado y que sé que estarán. Me gusta que haya terminado este año. El que sigue será más duro, estoy listo para irme a vivir a la sierra cortando madera para construir una cabaña y alimentarme de la caza de jabalíes. Escribiré El Nodo II y esperaré a que pronto llegue un holocausto zombie.

A mis amigos y seres queridos: sigo aprendiendo mucho de ustedes. Soy su reflejo, pero menos pendejo. LOS QUIERO!.



Bitácora De Un Cumpleaños

lunes, octubre 24, 2016

[Escrito hace cuatro años. Sigo igual de amargado.]




No sé si sea porque se nos termina el año (ni tampoco sé por qué lo menciono), pero últimamente he conocido parejas que dicen estar enamoradas y que realmente lo demuestran; es decir, se les nota. El verlas me hace sentir que tal vez moriré solo, amargado (un poco más) y con diez divorcios en mi historial; esperando encontrar a la June Carter por la que habré de morir de tristeza... Pero después reacciono recordando el porqué debo dejar de sentir lástima por mí y todo vuelve a la normalidad: estar solo y amargado.

Creo firmemente que el amor nubla el juicio de las cosas. Hace que uno crea en lo eterno, cuando en realidad vivimos en una etapa llena de instantes cortos y absurdos. Lo que me lleva al siguiente punto:

Hace poco charlaba con una amiga, quien me contaba lo enamorada que está y me aseguraba que tarde o temprano encontraría yo a "ese alguien" o que quizá ya tenía pero seguí huyendo de ella como siempre. Un alguien que, según sus palabras, me haría entender lo que realmente significa el amor y me haría pasar a ese plano superior en el que viven los enamorados: "Ver a esa persona te hará entender todo lo que hay dentro de ti para así transmitirlo a todo lo que te rodea" —me dijo muy confiada mientras yo pensaba en lo pendeja que se escuchaba diciendo todo eso. Creyó que con eso me convencería, pero me atreví a replicar algo así como: "Pareciera que me explicas todo tratando de convencerte a ti, no a mí"... Se hizo bolas y comenzó a darle vueltas a lo mismo sin poder responder algo que resultara coherente para mí:

Ella defendía que el amor puede ser eterno y que se imaginaba compartiendo el resto de sus días con su novio actual, a lo cual solo me limite a decir: "Hah", explicando que tarde o temprano todos buscamos un camino y no podemos ir en la corriente de alguien mas u obligarlos a ir en la nuestra y que es absurdo luchar contra eso. Termino hartándose de intentar convencerme y prefirió cambiar de tema

Discusiones como la anterior dejaron de ser divertidas para mí hace mucho tiempo. Todos alegan lo importante que es estar enamorado y después, cuando todo llega a su fin, esos todos, terminan reconociendo que yo tenía algo de razón desde el principio. 

Por eso es que no entiendo cómo es que la gente se esfuerza tanto en hacerle creer al mundo lo felices que son. Hablan como si trataran de convencerse a sí mismos de que su sentir no es algo pasajero, sino algo real y necesario.

Es por eso que hoy no tengo respuestas ni conclusiones. Hoy solo diré una cosa: 

Emborráchense.

 
Aquí la razón:

He visto más gente destruida por amor que por drogas.

En esta parte algunos de ustedes (los que están enamorados) comentan y me explican por qué estoy mal, mientras que el resto (bola de amargados) explican por qué el amor no existe. Yo me limito a decir lo mismo que siempre: "Por mí, pueden amarse y respetarse hasta que su chingada madre se interponga. Nada más no mamen con su brainwash". Después de todo que se yo de estas cosas si siempre termino mis relaciones después de los 3 años más felices de mi vida.

Los quiero siendo muy felices, lejos de mi...

El Alcohol No Destruye (Tanto)...

jueves, mayo 19, 2016

Advertencia: no intente esto en casa.



—¿Por qué no me has hablado, payaso? —preguntó ella.
—No sabía que decirte. No estabas en México y no quería molestar... —contesté.
—¿Y a qué has venido, entonces?
—No sé, tú me invitaste.
—¿Sólo por eso vienes?
—Supongo.
—Ya, en serio, ¿dime por qué has venido?
—Para ver que me trajiste (risas). La verdad es que no sé.
—¡Ash! No sabes nada.
—Sé una cosa...
—¿Qué?
—Hoy te ves bien guapa y ya vi porque te extrañaba.
—Gracias. —replicó halagada esbozando una sonrisa y agachando la mirada como siempre que tenía un cumplido para ella— ¿Por qué viniste? aparte de porque me extrañaste
—¿Tu por qué crees?. —agregue. Preámbulo a una idiotez. Aún no puedo decir algo lindo sin que vaya acompañada de una pendejada.
—¿Por qué?
—Porqué vi en tus fotos que te pusiste más buena y más guapa y vengo a ver que hay para el chuerk.
—¡Ay, no mames! ¡No se te quita lo patán y payaso! ¡ya vete a la verga!
—'ton's, ¿no me trajiste nada?


La verdad es que ya me ha corrido varias veces de su casa. Esto me molestaría si viviera lejos, pero la verdad es que antes de que se mudará solía visitarla constantemente. Además de que siempre termina riéndose y mandándome mensajes horas o días después riéndose de lo pendejo que estoy. Como sea, siempre termino riéndome demasiado y regreso alegre a mi casa y feliz de haberla visto.

Aún así, no logro entender por qué se enoja tanto cada vez que se me sale lo cínico. No puedo ir por la vida siendo lindo, tiene que haber un equilibrio.

Seguiremos informando.





"Para cuando estés listo, estaré harta de ti."
             —Alejandra, 2015






La Sinceridad Mata El Romanticismo.

Yo era el de los martes.

Porque los miércoles eran de otro

y cada jueves llorabas por él.

El viernes lo buscabas en los bares y cafés.

Los sábados eran para maldecirlo.

Los domingos lo perdonabas.

Para el lunes me empezabas a extrañar.

Y yo... como esperaba los martes.

Llegó un martes donde se rompió el espejo.

Entendí que podía tener mis miércoles

y jueves con quien yo quisiera.

Que los viernes te olvidaba en bares y cafés
,

y para los sábados me podían maldecir.

Que los domingos se hicieron para pedir perdón.

Aprendí a dejar que los lunes me extrañen,

y a dejarme encontrar cada martes.



.


Yo Era El De Los Martes...

He vuelto a visitar la casa de mi abuelo. Ahí tiene un reloj en la sala y este reloj repite un segundo por cada minuto. Llevo 2 horas mirando el segundero y cada que éste llega al número 9 se atora y se regresa al segundo anterior inmediato para después seguir avanzando.

Llevo ya 3 horas mirándolo y mirándolo, a cada vuelta ocurre lo mismo en el número 9. Me parece rarísimo, ¿porqué el nueve? ¿Alguien ya lo habrá notado antes?

 Ya son 4 horas, es decir, 240 minutos. Y si a cada minuto el reloj repite un segundo ha repetido ya 240 segundos, es decir 4 minutos. A cada hora el reloj repite un total de 60 segundos, un minuto. Este reloj da un minuto extra por cada hora. Qué maravilla.

Llevo ya 15 horas en esta casa, ¿ven?, sigue ocurriendo lo mismo, 15 minutos extras, quince, 15. Yo no sé de dónde saca coraje este relojito para desafiar el flujo del tiempo de ese modo. Ahí va otra vez, justo en el número 9, en el nueve, 9. Va de regreso, una manecilla que se mueve contra las manecillas del reloj para repetir un segundo, 1, uno. Qué bueno que exista este reloj que da tiempo extra, ahora mismo me ha dado ya 59 minutos, cincuenta y nueve. Y dale, otra vuelta más, ahí está, se los dije, justo en el 9. 

Estoy muy contento porque ahora ya tengo más tiempo para estar con mi familia y quedarme a ver el reloj en la sala.





Tiempo Extra...

Domingo...



Los domingos nunca han sido mi día favorito.

Este día en particular es de los que quisiera no vivirlos. Por el rechazo, por la aceptación, por la distancia. Por todo.

Es el sentimiento de fracaso tan cerca y el disfraz de conciencia de no poder manejarlo.

Toca asumirlo y tratar de vivir con él. Y con todo, gente, tierra, penas, distancias, suyas, mías, realidad, fantasía. Todo se suma.

Nada lo endulza, ni el vino, ni el cacao, ni una puta sonrisa fingida de nadie. Y yo no vine para esto.

Pero sigo esperando el Domingo porque sé que te veré aunque sea una hora.


Lunes...



Acá es cuando digo que soy feliz, porque quiero creer que es verdad.

No me concentro, todo comienza de nuevo y me dedico a hacerme el pendejo evitándolo todo.

Evitativo.

Evitativamente pendejo.

Lo que tenga que hacer, preferiblemente que sea despierto.

Acá es donde debo hacerme el buena persona y el amigo.

Sonrío. Apenas vamos comenzando.


Martes...


Los martes soy torpe y perezoso.

Despierto con frío y tarareando una canción que hablaba de una calle y la ausencia.

Debería ser otoño en martes–pienso–. Que sea otoño o invierno porque me gusta la ropa para el frío.

Pude recordar el otoño cuando metí una hoja en mi bolsillo, estaba seca y en el piso. Linda era la hoja. La llevé a casa, entusiasmado. La pondría en algún lugar, donde quedaría intacta para mí. En la puerta de casa metí la mano al bolsillo buscándola y terminé hallando polvo.

A veces pasa así con la gente. Lo frágil y lo torpe no deberían ser amigos.

Por otros martes me cambiaban los ánimos, las ganas; me enredaba y tropezaba con mis propios cuentos.

Este en particular no.

Ni hablar. No podemos repetirnos los martes, ni podemos conservar hojas secas en los bolsillos.


Miércoles...


Hoy me dedico a la actuación.

El papel de tipo desbocado por sus propias búsquedas y al que nada le importa más que él. Ese es mi papel favorito. Donde cualquier otro personaje que asome será secundario.

Busco el papel de antihéroe, meticuloso y egoísta; un villano magistralmente interpretado y que todos quieren al punto de odiar.

Es fácil mirar un cliché, un fantoche mal dibujado y sentir asco por él.

Al fantoche no le importa, es un dibujo que se mueve consciente de que van a verlo. Al ser odiado él gana.

Hay que saber guardarse en estuches errados de vez en cuando con tal de encajar. Es otra manera de ganar.



Jueves...


Hay que pensar.

Darle vueltas a una idea como si de revolcones en la cama se tratara. Sentirla crecer hasta sentirse preñado.

Las perras cuando paren sus camadas saben qué hacer. Si un cachorro morirá antes de abrir los ojos, ella lo sabe. Ni lo toca con el hocico, lo empuja lejos de ella y lo ignora para alimentar y ver crecer a los sanos.

No es mala madre, es sólo una perra.

Esta perra callejera tiene una camada diversa, porque quién sabe con cuánto animal se juntó por allí.

Me alejo de las personas que padecerán. Estoy preñado de calle y me patea desde adentro.

Dilato.

Contracciones.


Viernes...


El simpático a medias asoma de nuevo.

Evoca sonrisas pasajeras, disfrazado de tragos y bostezos.

Sacude las manos de manera aleatoria tratando de agarrar el aire con las manos, todo con tal de llenar vacíos con algo. Mientras tanto el resto lo confunde con saludos.

Hoy soy un gato pidiendo una caricia en el lomo y que hagas inconscientemente lo que él desea hasta hartarse de ti.



Sábado...


Día de fantasmas, de abrazar y hablarle a muertos.

Le pongo su nombre a mi vaso esperando que me moje la garganta al igual que las mejillas.

Asoman sus manos, olor y sabores y me quedo con ellos.

Tengo toda una habitación con sus recuerdos, y no puedo darle ni cuatro líneas.

Le doy cuatro minutos y dejo que se vaya. Pronto pasará/terminará como cada sábado.


¡Gracias!



Domingo...


Despiertas con la idea de edificios que se juntan, ventanas que se abren y una canción en francés.

¿O eran edificios franceses, ventanas que cantaban y aperturas muy cercanas?

Te devuelves a la nada en la soledad y te encierras en ella.

Ella te entiende, la haces tuya y se quedan juntos en la cama.

Quédate allí hasta reventar, no solo una hora.



Termino desnudo como siempre.







Pero ya es lunes, esto ya pasó.



8 Días De Hastio...

martes, julio 14, 2015

Soñé que la veía en el aeropuerto. Llegué tarde, como es mi costumbre... quizá fue demasiado el tiempo que dediqué a mirar por la ventana esperando que los primeros rayos de sol intentaran filtrarse entre ese cielo gris; quizá no debí dedicarle tanto tiempo al baño, aunque quedarme en silencio con los trinos del agua cubriéndome siempre resulta demasiado terapéutico. El hecho es que ahí estaba, tarde ya, corriendo, chocando y abriéndome paso entre la gente.

Bien podría vivir en algún aeropuerto por el resto de mi vida; adivinar la historia que carga cada rostro que se cruza a mi vista, enamorarme de dos a tres veces por minuto, mezclarme en las olas de ese mar de personas. Pero hoy no. Hoy era un lugar incierto del que quería huir con esa persona, pero no la encontraba.

Desde la primera vez que pise un lugar como ese, tuve la certeza de que en el amor de mi vida me esta en algún aeropuerto sin saber a quien espera.

Iba pensando en aquella mujer que acompañé a la puerta de su casa después del café. A decir verdad, no creo conocerla, sin embargo, la sé mejor que ella misma. Yo la abordé una tarde de invierno. De pronto ella me hablaba y yo sin saber que rayos contestar. Pensaba también en lo mucho que me gusta el café, mientras salía su olor de alguna cafetería que no lograba encontrar; en cómo logra reconfortarme, que es de las pocas amarguras que busco y soporto en esta vida.

Alguien me sonríe y me obliga a interrumpir mis reflexiones para pretender sonreírle. Ya no me fio de las mujeres a simple vista, siempre me resultan complicadas por más meticulosas formas que tenga para escogerlas. Comienzo a creer que soy yo quién saca su lado obscuro pero me sigo engañando diciendo que hace tiempo me atrae más la locura que la belleza. Soy muy bueno en detectar una buena taza de café sólo con el olfato pero siempre me equivoco al escoger a mi pareja, se me atrofian todos los sentidos y la conexión mente-corazón se pierde pero, de eso se trata el amor, supongo.

Tal vez por eso me encontraba en el aeropuerto esquivando personas y pensando, tratando de caminar cada vez más rápido. Nunca he sido veloz como gacela, la poca gracia que tengo para esas artes la adquirí con los años de futbol americano, años que terminaron con la llegada de la segunda persona de la que me enamoré; sin embargo ahora corría más ágil que nunca.

Afuera se escuchan los aviones despegar, lo que me hizo recordar que parecen ballenas, ballenas aéreas. Y de pronto, ahí entre la multitud estaba ella... inconfundible. Tal y como la recordaba aquella noche en la puerta de su casa, su cabello lucía mas corto, pero era ella sin dudarlo. Todo se movía alrededor, excepto ella. Se le veía contenida, quizá un poco cansada, camine más a prisa hasta casi correr a ella. Un beso y un abrazo fue por lo único que estaba en ese lugar. Un abrazo de eso que te hacen cerrar los ojos.  Alguna vez escribió algo que me robó las palabras, que las convirtió en mariposas y yo sólo me quedé ahí viendo cómo volaban. Me di la vuelta y me fui. Me olvidé de huir, desapareció la gente, se redujo el lugar, el olor a café permanecía, su olor, su abrazo y su recuerdo.

Ahora era yo quién le sonreía a las personas a mi paso.


Te Soñé En El Aeropuerto...

sábado, enero 10, 2015

Me gusta por demás la forma de tu hiperactividad. Esa forma en que evitas el aburrimiento y el tedio, la manera en que la depresión y el coraje te duran en lo que haces que te vibre la entrepierna. Me encanta la manera en que estás siempre al pendiente para cobrar algún tipo de deuda, pero igual de lista para ignorar todo una vez que se te ha pagado. Me sorprende la capacidad que tienes para llenarte de datos inútiles y recuerdos absurdos. Es más, lo disfruto; sé que todo lo guardas por el valor del sentir y no por el que realmente debería tener, tal vez por eso olvidas lo que es verdaderamente útil y relevante. Risa, enojo, duda, qué sé yo, por algo siempre has de almacenar algo, hasta basuritas: eres una cursi.

Me molesta mucho la manera en que a veces me cuentas las cosas, me confundes con tu anacronismo. Detesto que dejes tus historias a medias, pero me río cuando las terminas de contar algunos días después: eres la reina del flashback. De esa misma forma detesto como de un relato haces un enramaje de historias olvidando el motivo de la principal o como entretejes historias incoherentes para llegar a un punto bastante claro: pinche enredosa.

Adoro el nivel de referencias que manejas y tu manera de abordarlas cuando no eres capaz de recordar algo, aunque no logres ocuparte de nada más cuando te sabes olvidadiza. Disfruto ver cómo escribes pequeñas notas mentales que pegas en cualquier rincón sin importar si será fácil consultarlas después: eres dispersa pero bastante ordenada. A tu modo, claro.

Esa manera tan tuya de observar discreta pero atentamente a las personas, para después describirlas física y mentalmente me resulta bastante interesante. Las historias que puedes crear a lado de esas personas o lugares bastándote solo un par de segundos a tu vista. O como mezclas la realidad con los sueños y divagaciones. Sin embargo, lo que más me atrae es la precisión con la que describes las sonrisas y las miradas: eres una puta retratista.

Pareces tener muchas virtudes, pero estás muy lejos de la perfección. Preferiría que olvidaras cosas con más facilidad en lugar de simplemente ignorarlas; no entiendo tu necesidad de recordar con frescura todo eso que a veces te ha hecho daño. Me emputas. Asimismo, odio que tengas dudas, me cagas, te pones insoportable y no haces otra cosa que no sea chingar y chingar hasta se te resuelvan. Tú y tu estúpida neurosis me estresan demasiado, pendeja. Tu estúpida paranoia empeora y te vuelve insoportable. Me caga que tengas razón cuando quiero que no la tengas y que con ello, siempre quieras ir un paso adelante, arruinando las sorpresas.

En fin, sea como sea, agradezco mucho el tenerte en mi vida y te considero parte importante de mi ser. Te diría más cosas, pero mejor lo dejaré así... ya sé que eres una cabrona muy arrogante.






A mi amada MERORÍA

Tu Recuerdo

sábado, agosto 16, 2014

         Llevo tres días sin poder dormir, me la he pasado despierto hasta las 9 y algo de la mañana, aunque afortunadamente he encontrado un par de compañeros de insomnio. A pesar de que mis pláticas madrugadoras se ponen cada vez más interesantes, todo estaría mejor si después de las largas charlas pudiera dormir más de las dos horas que he estado durmiendo —sigo en mis largas vacaciones; bien podría despertar a las 8 de la noche o del día siguiente. Pero no puedo dormir más horas de las mencionadas—. Pero eso no es lo peor, lo peor es cuando intento dormir por la tardes para "recuperar el sueño" y no logro hacerlo por más de media hora (el pinche calor me sofoca, el ruido no deja poner mi mente en blanco, el teléfono suena). Todo jodido.

         Tal vez si mi insomnio tuviera razón de ser o mínimo viera frutos de ello, no habría tanto pedo. Pero no. No es el caso. No tengo sueño, el insomnio al que al que ya estaba acostumbrado empeoro los últimos días. Pensé en buscar una cura para poder dormir (o aplicar la conocida y recomendada chaquetita y a dormir) y dejar de estar como zombie, pero... llegaron a mí las alucinaciones y los trances en los que pareciera que estoy drogado, sin haber consumido absolutamente nada.

         He consultado a mi médico de cabecera y después de una pequeña plática donde expliqué mis síntomas, sus palabras fueron:

—We, eso te pasa por quererte desintoxicar de un día para otro. Va a sonar mamón, pero la verdad te sucede como supresión de alcohol, we, y de tus demás vicios.
—Entonces, ¿necesito tomar y tragar porquerías?
—Si, un poco, we. Necesitas de a poco irte quitando todo eso. Si caes, te va a volver a pasar. ¿Entiendes cómo nace un vicio?
—Sí, sí. ¿Hay algún pedo por dormir tan poco? No sé, ¿morir? ¿quedar más pendejo?
—Blablabla...

          El diagnóstico fue:

         "Cuando caigas, dormirás como 24 horas. Y, fisiológicamente, vas a caer a lo mucho en 2 días más. Disfrútalo. Hidrátate un chingo"

         Y como yo siempre obedezco las instrucciones de los médicos... Ya fui al "super" a dotarme de Monsters y Electrolits, tengo café suficiente en mi casa para una cuarentena. (La verdad esto lo iba a hacer de todas maneras; a menos que me dijera que si seguía me cargaría la chingada).


Nota 1. Día 3:

"He decidido llevar anotaciones* de mi insomnio y alucinaciones o el como me termina llevando la chingada en pocos días... Exagero, solo en lo que logro dormir por días.

Hoy las manos me tiemblan un poco y floto sobre mi sillón mientras escribo esto, repito: qué chido está esto. No sé cómo me siento, ni sé lo que pretendo. No sé que pedo pero se siente bien.

Lo único peor del día fue cuando me entraron unas ganas enormes de mear, aunque no iba porque tenía flojera... se me olvidó que quería ir al baño y lo recordé como una hora después".

Nota 2. día 4:


"El ocio ha triunfado a lo grande...

Sigo sin poder dormir mas de dos horas seguidas lo cuál me ha hecho decidir poner todas las alarmas existentes en mi casa a las tres horas de que caiga dormido para no permitirme dormir más de ese tiempo (en caso de que mi cuerpo decida dormir por fin bien) y dejar un mínimo de nueve horas entre cada siesta y así, continuar con el experimento. Las incoherencias comienzan, como contestar cosas que no me preguntaron y que no tienen nada que ver con el tema del que me están platicando. Los sabores de la comida son más fuertes".

Nota 3. Día 5:

"Es oficial, ya no logro distinguir entre lo real y lo ficticio. Llevo ya cinco días sin poder o permitirme conciliar más de tres horas de sueño (vamos progresando, ayer eran sólo dos); no entiendo qué es lo que ya hice y qué es lo que no... La mente comienza a traicionarme.

Tengo muy poca noción del tiempo y me tardo en descubrir qué día es hoy. Platicaba y había cosas que según yo decía, pero que en realidad no había dicho. Ayer me invitaron a salir y lo olvidé por completo hasta que me llamaron por que no llegaba. Creí haber mandado mensajes por Whatsapp a todos mis contactos para que me mantuvieran despierto y ahora que lo checo, no mandé ninguno.

La mente me traiciona. No tenía nada de sueño, no hizo falta consumir más café (de hecho, sólo me tomé uno en todo el día) nada de taurina y estaba bastante despierto... nada zombie.
Pude mantener pláticas coherentes por Whatsapp. Le expliqué a algunos mi experimento a otros solo creí haberselos contado y confundí conversaciones.

Las horas pasaron dejando la noche atrás y hoy por ahí de las cinco de la mañana empecé a jugar con el aire comprimido que encontré por ahí de mi primo con el que limpia el teclado de su lap. Cabe aclarar que se me hace de muy mal gusto elevarse con aire comprimido y yo, tengo un chingo de clase".

Nota 4. Día 6:

"Se repitió la rutina de ayer, estuve despierto hasta por ahí de las 6 am y pude dormir por fin las 4 horas... Y sigo sin tener sueño.

Comencé a disfrutar el insomnio en lugar de padecerlo... pero ya no estoy muy seguro de que así sea...

Han pasado cosas realmente interesantes... Hace rato mientras veía 'Gravity', aluciné completamente y me vi a la deriva en el espacio. También hace rato fui a la tienda y según yo compré Donas y Madalenas y, no las encuentro por ningún lado pero mi dinero esta incompleto. De repente percibo olores bastante ricos y en momentos siento que floto nuevamente sobre el sillón o en mi cama o que levito en lugar de caminar. Entre muchas otras que no cuento, porque no y ya.

Pero a la par con andar todo 'tripping', de repente comienzo a sentirme mal físicamente: me tiemblan las manos, me da taquicardia, el cerebro me punza, las gotas para los ojos están por terminarse, me arde el estómago, entre otros que me hacen desear dormir como nunca.

No tengo ningún tipo de plan aún, de hecho, no tengo idea de lo que debería hacer... ¿Tomar algo? ¿Masturbarme hasta quedar en coma? ¿Ceder y emborracharme para que el sueño llegue?... No sé, no sé, no sé... La cosa es que, dentro de lo que cabe, me estoy divirtiendo, o eso creo; pero acepto que no me vendría mal dormir cinco días seguidos. Aunque ya ni sé si sigo consiente o estoy alucinando escribir como ayer".


Nota 5. Día 7:

"No pude más, las alucinaciones ya se pusieron bien jarcor y tengo varios síntomas de psicosis. Vi a una amiga y dice que ayer nos vimos también y no lo recuerdo. Dice que perseguí un gato por más de siete cuadras (y ahora dudo que haya sido real).

Traigo encima 7 días de insomnio, que equivalen aproximadamente a 168 horas. De las cuales he dormido entre 27 y 30, mientras que un mortal normal dormiría como mínimo 45. (Cálculos hechos a lo pendejo, NO les hagan mucho caso... Sólo es una referencia).

Es por eso que hoy he decidido dar fin a mi mal viaje. Tengo aquí conmigo un six de cervezas que pienso usar como somnífero y un somnífero que me regalo alguien que no recuerdo. Necesito dormir, no porque me sienta cansado, sino porque la verdad ya me dió miedo este pedo. Mi situación mental es mucho más grave que: la de haber olvidado con quién estuve, no entender de que me están hablando y por dentro llevar una conversación distinta, la paranoia crece y hasta escucho como me siguen cuando he salido de la casa, siento que los autos de mis amigos de pronto, se controlan solos. Ni siquiera se si he comido algo lejos de comida chatarra por que es la única evidencia que esta sobre la mesa.

Sé que es un acto bastante estúpido el que estoy cometiendo, pero (aparte de que sí soy estúpido), de verdad, ya me esta llevando la verga...

En fin, llevo cuatro cervezas espero esto funcione...
Cuando lean esto, si lo hago público, dedíquenme un sueño...".




*Las notas fueron escritas a mano (bastante ilegibles) y notas de voz en mi celular. Ya sobrio y totalmente descansado todo fue descifrado y transcrito. Sigo leyendo algunas conversaciones y son bastante divertidas. Platico con algunas personas con quienes conviví, al parecer, todos nos divertimos y creyeron que andaba drogado. En el celular hay varias fotos de mi mano y no sé cuál es o fue la razón.

Nueva Droga (Crónica Y Experimento)...

viernes, julio 18, 2014

"Cuando tengo alcohol, lo tengo todo", me dijo un amigo borracho alguna vez en una fiesta con más borrachos seguido de un, "Y si tú eres feliz, yo soy feliz". Cuando sucedió eso, dejé salir una carcajada y le agradecí alzando mi vaso para brindar con él. Después me dio un beso en la mejilla.
Disfruto mucho ver el proceso de transformación entre borrachos. Me considero de esos. A simple vista soy tímido, callado y a veces hasta amargado, pero bastan unos cuantos tragos para que la lengua se me suelte y con ella las ganas de socializar. Clásico. Tengo muchas anécdotas que son más ridículos. Varias están llenas de lagunas mentales y de maquillaje personal, pero todas son gratamente recordabas; inclusive aquellas que tienen que ver con destrucción, caídas, pleitos y de donde no sé como es que sigo vivo.

Me gusta beber con la gente que aprecio o me interesa. También se estar con gente común y corriente, platico, convivo, hasta siento empatía, siempre y cuando haya alcohol de por medio. Incongruentemente, no tolero a los borrachos. Y es que, a todos nos ataca el pensamiento, al ver a los amigos ebrios con ojos de sobrio: "¿Qué diablos hago juntándome con esta gente?".
Aclaro que estoy lejos de pensar que ser borracho sea motivo de orgullo; sin embargo, el tener buena compañía a la hora de estarlo, sí lo es. Por eso escribo esto. Me dan más ganas de ir a ligar con los mariguanos borrachos de la esquina que con las morras hipsters, guapas básicas de mis vecinas. Y es que comparto grandes momentos y añorables-maratónicas pláticas existenciales-sentimentales con mis amigos que comienzan con un par cervezas, como pretexto (entre mas alcohol, más eruditos y expertos en todos los temas). Y aquí, agradezco tener grandes amigos que me quieren y aman. ¡Tan putos!.
Cuento lo anterior porque siempre esta la pregunta de que qué ganas estando borracho. "Risas", contesto. Risas y buenos amigos: mi amigo Jack, mi amigo Johnnie, mi amiga Victoria, mis amigos Concha Y Toro, mi amigo William, mi amigo Jameson, el naco de Buchanans, mi tío Torres, mi amigo el Indio, mi amigo Cabernet Sauvignon, el mamón de Chateau Petrus, mi amigo satánico el Casillero del Diablo, entre muchos otros amigos que me falto por enlistar.
Los quiero... borrachos.

Alegrías De Un Borracho...

         Esa tarde salí con Valeria a caminar por el centro de la Ciudad de México. Terminamos en un café.
         Al entrar mi atención se centro en una pintura. Pintura reposada en una silla a lado de una anciana.
         Después de un rato no pude evitar preguntar por el autor y fue así como conocí a la viuda del profesor Ventura, gran pintor chiapaneco, de quién no sabía absolutamente nada.

         Era un ser misántropo, nos contó su esposa, se limitaba a tener el menor contacto con el mundo fuera de su taller. Cuenta que sus pinturas sólo las tienen personas cercanas a él y que jamás lucró con su obra; sus obras se las quedaban quienes aparecían en ellas. Fue bastante emotivo e interesante leer algunas de las cartas del profesor Ventura hablando de su loro y de como respetaba los tiempos de su comida. Pinche loro, era más educado que yo, no aceptaba la galleta antes que la fruta.


         Del interés por Héctor Ventura, pasé al de una mujer anciana que se ha dedicado a viajar por todas partes desde que murió su esposo. Nos cuenta de los lugares que ha visitado y a cuales jamás volvería. Cuenta como fue que hace dos años se rompió la pierna en Mountmatre y aún sufre dolores por ello, que no le gusta la comida en Dafen, que en Oxford es un viaje en el tiempo. Y yo aquí queriend ir a todos lados con 20 pesos.

         No recuerdo haber conocido a alguien con tan buena memoria. La capacidad que tiene para mencionar la fecha exacta de cada suceso es impresionante; y ahí, lleva su martirio, recuerda con exactitud el día y la hora en que murió su esposo, no quiso hablar al respecto, se le llenan los ojos de lágrimas al recordarlo. Lo cuál me hizo preguntarme si algún día alguien llorará sinceramente mi muerte años después de muerto y siga haciéndole falta a su vida.
         De pronto, me entristeció no estar triste desde hace mucho tiempo, no tener a alguien a quién abrirle el estómago para acurrucarme dentro a modo de nido. Alguien a quién regalarle mis mejores historias o ese sentimiento en el estómago que se tiene cuando te subes a un columpio después de tanto tiempo tiempo de no hacerlo. Menos mal que llegaron con mi tercera taza de café y se me paso la tristeza, la mesera era lo suficientemente guapa para olvidar cualquier malestar y a mi, a veces,  me dura más una erección que un sentimiento.
         Escribo esto porque me encantó tener la oportunidad y el gusto de conocer a la señora Isabel y parte de su vida y pasiones; y porqué aprendí de ella (como de todas las personas que me tomo el tiempo de sentarme a platicar):

●Las tristezas no tienen porque ser compartidas.
●Disfrutar de quienes te rodean como si fuera tu último día en la tierra. Podría serlo.
●Disfrutar la vida en lugar de pasarla en ambiciones y/o buscando ser recordados. ¿Por y para qué?
●El Amor existe (si, es subjetivo, pero nos hace felices en cualquier forma que lo concibamos).

●Y la más importante: cagate en dinero para poder ir a romperte la pata a tu lugar favorito.


Vivir los placeres simples cada día...

La Viuda De Héctor Ventura...

domingo, junio 08, 2014

         Ahí estaba yo, sentado en el balcón del bar, evitaba la música de la rockola con los audifonos a alto volumen esperando mi amigo volviera del baño, cuando la vi a lo lejos, sobre su bicicleta y con una cabellera hermosa.
         Es la segunda vez que la veía, segunda vez que sostenía la mirada con esa extraña por tanto tiempo.
Vi que se detuvo, momento en que cruzamos miradas, es bonita.
         Metió sus manos en el bolsillo de su chamarra y con el movimiento de sus manos me hipnotizo al producir fuego con un fósforo para encender su cigarro, mientras mi cabeza se desconectaba del lugar.
         Quise aspirar el humo directo de sus extraños labios, desee el recorrido de sus dedos manchados de ceniza por mis mejillas hasta mi nuca, imaginé una mordida que calcinaría mis labios seguido de las nauseas que me provocan los besos con sabor a cigarro y los ruidos extraños que suelen hacer los fumadores al dormir.
         Luego siguió su camino. Las ganas de bajar y seguirla se volvieron humo.
         Recuerdo su melena, recuerdo el cigarrillo, recuerdo sus labios, recuerdo el fósforo, recuerdo sus manos; su rostro no.

Cliché

Probando lenguas...

Tarareando

Raconte-Moi Une Histoire by M83 on Grooveshark

Rayar aquí...