lunes, octubre 24, 2016

[Escrito hace cuatro años. Sigo igual de amargado.]




No sé si sea porque se nos termina el año (ni tampoco sé por qué lo menciono), pero últimamente he conocido parejas que dicen estar enamoradas y que realmente lo demuestran; es decir, se les nota. El verlas me hace sentir que tal vez moriré solo, amargado (un poco más) y con diez divorcios en mi historial; esperando encontrar a la June Carter por la que habré de morir de tristeza... Pero después reacciono recordando el porqué debo dejar de sentir lástima por mí y todo vuelve a la normalidad: estar solo y amargado.

Creo firmemente que el amor nubla el juicio de las cosas. Hace que uno crea en lo eterno, cuando en realidad vivimos en una etapa llena de instantes cortos y absurdos. Lo que me lleva al siguiente punto:

Hace poco charlaba con una amiga, quien me contaba lo enamorada que está y me aseguraba que tarde o temprano encontraría yo a "ese alguien" o que quizá ya tenía pero seguí huyendo de ella como siempre. Un alguien que, según sus palabras, me haría entender lo que realmente significa el amor y me haría pasar a ese plano superior en el que viven los enamorados: "Ver a esa persona te hará entender todo lo que hay dentro de ti para así transmitirlo a todo lo que te rodea" —me dijo muy confiada mientras yo pensaba en lo pendeja que se escuchaba diciendo todo eso. Creyó que con eso me convencería, pero me atreví a replicar algo así como: "Pareciera que me explicas todo tratando de convencerte a ti, no a mí"... Se hizo bolas y comenzó a darle vueltas a lo mismo sin poder responder algo que resultara coherente para mí:

Ella defendía que el amor puede ser eterno y que se imaginaba compartiendo el resto de sus días con su novio actual, a lo cual solo me limite a decir: "Hah", explicando que tarde o temprano todos buscamos un camino y no podemos ir en la corriente de alguien mas u obligarlos a ir en la nuestra y que es absurdo luchar contra eso. Termino hartándose de intentar convencerme y prefirió cambiar de tema

Discusiones como la anterior dejaron de ser divertidas para mí hace mucho tiempo. Todos alegan lo importante que es estar enamorado y después, cuando todo llega a su fin, esos todos, terminan reconociendo que yo tenía algo de razón desde el principio. 

Por eso es que no entiendo cómo es que la gente se esfuerza tanto en hacerle creer al mundo lo felices que son. Hablan como si trataran de convencerse a sí mismos de que su sentir no es algo pasajero, sino algo real y necesario.

Es por eso que hoy no tengo respuestas ni conclusiones. Hoy solo diré una cosa: 

Emborráchense.

 
Aquí la razón:

He visto más gente destruida por amor que por drogas.

En esta parte algunos de ustedes (los que están enamorados) comentan y me explican por qué estoy mal, mientras que el resto (bola de amargados) explican por qué el amor no existe. Yo me limito a decir lo mismo que siempre: "Por mí, pueden amarse y respetarse hasta que su chingada madre se interponga. Nada más no mamen con su brainwash". Después de todo que se yo de estas cosas si siempre termino mis relaciones después de los 3 años más felices de mi vida.

Los quiero siendo muy felices, lejos de mi...

El Alcohol No Destruye (Tanto)...

jueves, mayo 19, 2016

Advertencia: no intente esto en casa.



—¿Por qué no me has hablado, payaso? —preguntó ella.
—No sabía que decirte. No estabas en México y no quería molestar... —contesté.
—¿Y a qué has venido, entonces?
—No sé, tú me invitaste.
—¿Sólo por eso vienes?
—Supongo.
—Ya, en serio, ¿dime por qué has venido?
—Para ver que me trajiste (risas). La verdad es que no sé.
—¡Ash! No sabes nada.
—Sé una cosa...
—¿Qué?
—Hoy te ves bien guapa y ya vi porque te extrañaba.
—Gracias. —replicó halagada esbozando una sonrisa y agachando la mirada como siempre que tenía un cumplido para ella— ¿Por qué viniste? aparte de porque me extrañaste
—¿Tu por qué crees?. —agregue. Preámbulo a una idiotez. Aún no puedo decir algo lindo sin que vaya acompañada de una pendejada.
—¿Por qué?
—Porqué vi en tus fotos que te pusiste más buena y más guapa y vengo a ver que hay para el chuerk.
—¡Ay, no mames! ¡No se te quita lo patán y payaso! ¡ya vete a la verga!
—'ton's, ¿no me trajiste nada?


La verdad es que ya me ha corrido varias veces de su casa. Esto me molestaría si viviera lejos, pero la verdad es que antes de que se mudará solía visitarla constantemente. Además de que siempre termina riéndose y mandándome mensajes horas o días después riéndose de lo pendejo que estoy. Como sea, siempre termino riéndome demasiado y regreso alegre a mi casa y feliz de haberla visto.

Aún así, no logro entender por qué se enoja tanto cada vez que se me sale lo cínico. No puedo ir por la vida siendo lindo, tiene que haber un equilibrio.

Seguiremos informando.





"Para cuando estés listo, estaré harta de ti."
             —Alejandra, 2015






La Sinceridad Mata El Romanticismo.

Yo era el de los martes.

Porque los miércoles eran de otro

y cada jueves llorabas por él.

El viernes lo buscabas en los bares y cafés.

Los sábados eran para maldecirlo.

Los domingos lo perdonabas.

Para el lunes me empezabas a extrañar.

Y yo... como esperaba los martes.

Llegó un martes donde se rompió el espejo.

Entendí que podía tener mis miércoles

y jueves con quien yo quisiera.

Que los viernes te olvidaba en bares y cafés
,

y para los sábados me podían maldecir.

Que los domingos se hicieron para pedir perdón.

Aprendí a dejar que los lunes me extrañen,

y a dejarme encontrar cada martes.



.


Yo Era El De Los Martes...

He vuelto a visitar la casa de mi abuelo. Ahí tiene un reloj en la sala y este reloj repite un segundo por cada minuto. Llevo 2 horas mirando el segundero y cada que éste llega al número 9 se atora y se regresa al segundo anterior inmediato para después seguir avanzando.

Llevo ya 3 horas mirándolo y mirándolo, a cada vuelta ocurre lo mismo en el número 9. Me parece rarísimo, ¿porqué el nueve? ¿Alguien ya lo habrá notado antes?

 Ya son 4 horas, es decir, 240 minutos. Y si a cada minuto el reloj repite un segundo ha repetido ya 240 segundos, es decir 4 minutos. A cada hora el reloj repite un total de 60 segundos, un minuto. Este reloj da un minuto extra por cada hora. Qué maravilla.

Llevo ya 15 horas en esta casa, ¿ven?, sigue ocurriendo lo mismo, 15 minutos extras, quince, 15. Yo no sé de dónde saca coraje este relojito para desafiar el flujo del tiempo de ese modo. Ahí va otra vez, justo en el número 9, en el nueve, 9. Va de regreso, una manecilla que se mueve contra las manecillas del reloj para repetir un segundo, 1, uno. Qué bueno que exista este reloj que da tiempo extra, ahora mismo me ha dado ya 59 minutos, cincuenta y nueve. Y dale, otra vuelta más, ahí está, se los dije, justo en el 9. 

Estoy muy contento porque ahora ya tengo más tiempo para estar con mi familia y quedarme a ver el reloj en la sala.





Tiempo Extra...

Domingo...



Los domingos nunca han sido mi día favorito.

Este día en particular es de los que quisiera no vivirlos. Por el rechazo, por la aceptación, por la distancia. Por todo.

Es el sentimiento de fracaso tan cerca y el disfraz de conciencia de no poder manejarlo.

Toca asumirlo y tratar de vivir con él. Y con todo, gente, tierra, penas, distancias, suyas, mías, realidad, fantasía. Todo se suma.

Nada lo endulza, ni el vino, ni el cacao, ni una puta sonrisa fingida de nadie. Y yo no vine para esto.

Pero sigo esperando el Domingo porque sé que te veré aunque sea una hora.


Lunes...



Acá es cuando digo que soy feliz, porque quiero creer que es verdad.

No me concentro, todo comienza de nuevo y me dedico a hacerme el pendejo evitándolo todo.

Evitativo.

Evitativamente pendejo.

Lo que tenga que hacer, preferiblemente que sea despierto.

Acá es donde debo hacerme el buena persona y el amigo.

Sonrío. Apenas vamos comenzando.


Martes...


Los martes soy torpe y perezoso.

Despierto con frío y tarareando una canción que hablaba de una calle y la ausencia.

Debería ser otoño en martes–pienso–. Que sea otoño o invierno porque me gusta la ropa para el frío.

Pude recordar el otoño cuando metí una hoja en mi bolsillo, estaba seca y en el piso. Linda era la hoja. La llevé a casa, entusiasmado. La pondría en algún lugar, donde quedaría intacta para mí. En la puerta de casa metí la mano al bolsillo buscándola y terminé hallando polvo.

A veces pasa así con la gente. Lo frágil y lo torpe no deberían ser amigos.

Por otros martes me cambiaban los ánimos, las ganas; me enredaba y tropezaba con mis propios cuentos.

Este en particular no.

Ni hablar. No podemos repetirnos los martes, ni podemos conservar hojas secas en los bolsillos.


Miércoles...


Hoy me dedico a la actuación.

El papel de tipo desbocado por sus propias búsquedas y al que nada le importa más que él. Ese es mi papel favorito. Donde cualquier otro personaje que asome será secundario.

Busco el papel de antihéroe, meticuloso y egoísta; un villano magistralmente interpretado y que todos quieren al punto de odiar.

Es fácil mirar un cliché, un fantoche mal dibujado y sentir asco por él.

Al fantoche no le importa, es un dibujo que se mueve consciente de que van a verlo. Al ser odiado él gana.

Hay que saber guardarse en estuches errados de vez en cuando con tal de encajar. Es otra manera de ganar.



Jueves...


Hay que pensar.

Darle vueltas a una idea como si de revolcones en la cama se tratara. Sentirla crecer hasta sentirse preñado.

Las perras cuando paren sus camadas saben qué hacer. Si un cachorro morirá antes de abrir los ojos, ella lo sabe. Ni lo toca con el hocico, lo empuja lejos de ella y lo ignora para alimentar y ver crecer a los sanos.

No es mala madre, es sólo una perra.

Esta perra callejera tiene una camada diversa, porque quién sabe con cuánto animal se juntó por allí.

Me alejo de las personas que padecerán. Estoy preñado de calle y me patea desde adentro.

Dilato.

Contracciones.


Viernes...


El simpático a medias asoma de nuevo.

Evoca sonrisas pasajeras, disfrazado de tragos y bostezos.

Sacude las manos de manera aleatoria tratando de agarrar el aire con las manos, todo con tal de llenar vacíos con algo. Mientras tanto el resto lo confunde con saludos.

Hoy soy un gato pidiendo una caricia en el lomo y que hagas inconscientemente lo que él desea hasta hartarse de ti.



Sábado...


Día de fantasmas, de abrazar y hablarle a muertos.

Le pongo su nombre a mi vaso esperando que me moje la garganta al igual que las mejillas.

Asoman sus manos, olor y sabores y me quedo con ellos.

Tengo toda una habitación con sus recuerdos, y no puedo darle ni cuatro líneas.

Le doy cuatro minutos y dejo que se vaya. Pronto pasará/terminará como cada sábado.


¡Gracias!



Domingo...


Despiertas con la idea de edificios que se juntan, ventanas que se abren y una canción en francés.

¿O eran edificios franceses, ventanas que cantaban y aperturas muy cercanas?

Te devuelves a la nada en la soledad y te encierras en ella.

Ella te entiende, la haces tuya y se quedan juntos en la cama.

Quédate allí hasta reventar, no solo una hora.



Termino desnudo como siempre.







Pero ya es lunes, esto ya pasó.



8 Días De Hastio...

Probando lenguas...

Tarareando

Raconte-Moi Une Histoire by M83 on Grooveshark

Rayar aquí...