No es novedad confesar que nunca he sido bueno en asuntos del querer. Aún así, sigo sorprendiéndome cada vez que vuelvo a comprobar lo poco apto que resulto para las relaciones, y lo peor es que no me preocupa tanto como se supone que debería (según la gente que me rodea). Me vale un poco verga, pues.
Como pareja, soy un cabrón meticuloso y, soy basurisísima cuando se trata de amigos. Y no es porque me quiera creer Dr. House (que me caga) o el Grinch del querer. Es cuestión de talento, tal vez.
Hace un par de semanas me terminó de mandar a la chingada la única persona, que después de mi, he querido tanto (I love M.Ehahahaasdfghjasgdhfjahagsdjdjjj... ( ._.)> Retomemos...). Sus argumentos: mi egoísmo y mi inmadurezy lo visceral y lo poco confiable que soy (y otros calificativos que no recuerdo). Tal vez tenga razón. Me habría gustado gritarle que no se fuera, que todo iba a estar bien, que le echaría ganas, que la amaba, pero al final los güevos hacen lo que consideran mejor, supongo y nunca prometo ni prometeré absolutamente nada. Y es que resulta que sí quiero a la gente, pero nunca más que a mí. Tengo la soledad mal proporcionada, digamos (toda es para mí y no sé compartirla); no sé mantener a las personas conmigo, yo mismo me término boycoteando con mis propios argumentos y mi ciclo de acciones. Doy lo que creo que merecen. Y qué pena, porque no sé dar más.
Al día de hoy, ya me vuelve a hablar y acepta mis invitaciones a cenar. Lo cuál me hace pensar y deja claro que él que no sabe querer soy yo y ella simplemente no sabe ni lo que quiere (y seguramente, si yo me tuviera como pareja, tendría el mismo dilema). Me pregunto como sería la cosa si no le tuviera miedo al compromiso o si nomás se me quitara lo mamón, o si pudiera arreglar cualquiera de esas cosas que ella piensa que hago a propósito. Detrás de todo, tampoco se puede ignorar lo molesto que resulta que la gente no comprenda el esfuerzo que cuesta cambiar aunque sea lo que consideran tan poquito (pero que para uno es muchísimo, porqué nos cuesta un güevo y no andamos, o al menos yo, no ando repartiendo amor y detalles a lo pendejo).
Pienso y bebo. Bebo más y luego intento pensar de nuevo, pero hasta ahora sólo viene a mi cabeza una frase que me dijeron hace tiempo: "Tú no sabes querer. No puedes querer a nadie que no seas tú". Entonces reí y me burlé de lo absurda que parecía esa declaración; hoy descubro que ni con alcohol puedo seguir ignorando lo mucho que disfruto haciéndome pendejo.
Y he aquí mi epifanía, donde entran ustedes, AMIGOS MÍOS:
No tengo amigos. Así. No conozco LA AMISTAD (o al menos el concepto que la mayoría tiene de lo que es la "amistad").
La amistad leal y duradera como la de R2-D2 y C-3PO. La amistad "te-quiero-un-chingo-como-a-un-hermano", tipo Friends. La amistad de Lennon y McCartney que después de más de 20 años todavía hace llorar a Paul cuando toca Here Today, canción que le escribió a John. Mucho menos la amistad tipo Gustave Flaubert y Alfred Le Poittevin, que sepa la verga como era, pero si googleas "amistades históricas" es la primera respuesta del buscador.
Está cabrón. Y es que tengo unos amigos que quiero un chingo y compartimos momentos poca madre ('seamamón, como cinco o seis). Bailamos, lloramos, nos empedamos, nos queremos. Porque eso sí, sí los quiero. Pero yo no me he quitado la comida de la boca por ellos, yo jamás los he acompañado en los peores momentos, ni los quiero cerca en mis peores momentos; ellos saben que pueden llamarme y no voy a estar ahí más que cuando me tengan cerca. Ellos se van de mi vida y a mí me viene valiendo un cachote de verga porqué de antemano sé que no serán eternos. Por fortuna, algunos se quedaron, otros volvieron y otros llegan...
De eso me di cuenta porque adopte a una personita como mi hermana y me importa, cuando mis hermanos biológicos me valen otros tres kilos de entrepierna. Y me di cuenta también tras mi última borrachera que no tengo un amigo por el que daría la vida, un amigo que siempre esté y me nazca contarle mis pedos como a mi soledad o al menos que me conozca un poco, alguien en quién pueda al menos confiar. Siento que ya todos agarraron amigos y yo, por estar en la pendeja, me hice amigo de mis vicios, obsesiones, la melomanía y mis pasiones, nada más.
Para decir que no me preocupa, resulta que ya me contradije y parece que al final sí me preocupa no saber conservar a la gente. Aquí debo aclarar que no sufro (no del todo), sólo intento descifrar por qué alguien pensaría que soy un "culero de mierda" o un "hijo de puta" cuando de sentimientos reales se trata y sobre todo, que ustedes no vayan a ceer que me valen pito, como a veces pareciera (me vuelvo a contradecir). Me intriga mucho saber cómo es posible lastimar tanto o me valga verga (según las palabras varias personas) sin la intención de hacerlo. "Me construyeron sin instructivo", concluyo nomás para que dejen de estar chingando.
Y es que, hasta cierto punto, es verdad, aprendí a amar y vivir de la visión y estereotipos de otros: de los libros de Hesse, Wilde, Dylan Thomas, Bukowsky y de muchas, muchas canciones y algunas películas (...un día despertaré siendo Pedro Infante o James Dean o John Wayne o Johnny Cash).
—[(No lean esto si no quieren)
Me acorde de Minerva. A ella también "la amé". Y yo que a los quince pensé que la iba a amar toda mi vida como Mumtaz Mahal a Shah Vahan (o como se escriban). No tenemos una "bonita amistad", ni me gusta verla, no me cae bien, ni tenemos nada en común y odio que vaya cada puto año a darme el abrazo de Año Nuevo como si me importara su amistad.
Pues ahí está, ¿tampoco conozco EL AMOR o qué chingados? Semejante vida].—
No se conservar a la gente porque ante todo van mis intereses. Me explico: no creo en la amistad hombre mujer, porque siempre busco amigas guapas y apenas estoy solo, corro a cagarla, para después, por no cagarla más, salir huyendo. Con los hombres, sólo los busco cuando quiero estar de borracho o me aburre estar solo. Nunca me acerco por un consejo, nunca les cuento de lo que realmente pasa por mi cabeza y menos de lo que llevo dentro de mi caja toráxica, y no es por soberbia o porque no los necesité, es porque nunca escucho los consejos y término haciendo lo que mejor se hacer, puras pendejadas. Tampoco se compartir las cosas que sólo a mi me interesan.
Tal vez sí amo y sí quiero, pero estoy tratando de reproducir sentimientos ficticios. Tal vez yo sí he tenido amigos y amores, pero mis tiempos no son la eternidad. Tal vez mis tiempos son lo que dura una canción, una borrachera, unas vacaciones, una plática, una llamada, una cogida.
Lo peor es que ya es muy tarde —siempre es tarde— para averiguar nada, seguro lo descubriré en la siguiente relación/amistad que eche a perder. O en la que sigue. O tras mi noveno divorcio, qué se yo. Menos mal que hace mucho aprendí a estar solo, porque parece que la respuesta milagrosa que necesito tardará mucho en llegar.
A ustedes, quienes considero MIS AMIGOS o HERMANOS, no les pido nada, sólo quiéranme... (nocierto. Bueno si). No se alejen. Aprendo de ustedes, como describí al principio: "doy lo que creo que merecen" pero sobre todo, aprendo lo que es la amistad y el "te-quiero-un-chingo-como-a-un-hermano". Sí los quiero y aprecio bastante, algunos incluso los he llegado a amar, a cada uno de diferente manera y les agradezco lo compartido. Sigo aprendiendo porque me importan y aprendo de los mejores. Tal vez no daría mi vida por ustedes, pero si mi apoyo, los güevos y lealtad, el tiempo que sea necesario. Los quiero un chingo, son importantes para mi.
------------------
Sí, yo también creo que tanto whisky barato me está haciendo daño. "Pero qué le voy a hacer".
P.D.: Escribí una mitad borracho y otra mitad sobrio, empastillado de medicamentos. Estúpido exhibicionismo...
LOS QUIERO QUERIENDO...

0 Sacaderos de lenguas:
Publicar un comentario