El hombre sale de la cueva, ve su sombra en el suelo. Con una tiza le dibuja alas y aprende a volar. Le dibuja un techo y aprende a ser padre, madre, electrodoméstico. Le dibuja ruedas y aprende a viajar. Le dibuja muros y aprende a ser dueño. Le dibuja compañía y aprende a amar. Cuando la tiza se acaba, vuelve a su cueva y, ya ha olvidado cómo ser hombre.
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