Mis manos se tiñeron de su polvo matizado y con las palmas engarzadas imprimí mariposas en la sombra con vuelo a voluntad.
Las escondía mientras la luz se extinguía.
Hoy mis amados, enredo capullos en su cabellera para que nunca se olviden de soñar.
Detrás de la puerta de su casa desdoblo como alas las puntas de mi abrigo, para ser invisible a sus ojos, quienes dan pasos a futuros vacíos tiempos perdidos.
El barco está noche espera entre la nubes. Se construye en la oscuridad detrás de tus ojos, con el silencio en sus velas albinas en mares de vino espeso y oscuro, más tarde tragedia de pájaros ahogados en olas gigantes, pero no eres un ave, eres insecto que en el amnios reposa desnudo.


0 Sacaderos de lenguas:
Publicar un comentario