En el fondo suena "Sabor A Mi", de esas canciones inspiradas en la verdadera escencia del Dulce Amor. El Dulce Amor, la manera elegante de llamar al cunnilingus, felatio, anilingus y todo aquello que te haga babear.
Y he ahí, tú, mirando y tocando pantallas mientras a alguien más le están comiendo los labios. Atragantándose a empujones la santidad y el himen en la garganta cuando asoman, que no le sirven ni para ser Santa ni santificar. Y del otro lado, a mordizcos y lengüetazos el tararear de una canción.
No soy Dios, ni una de esas cosas a las que se les pides favores de rodillas. Si te posas de rodillas frente a mi, los favores los pido yo.
Aquí se le ora y beatífica de rodillas únicamente a esa persona que se abre como flor en primavera al verte la lengua y los colmillos goteantes.
"Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor, la eternidad
pero allá tal como aquí,
en la boca llevarás, sabor a mí, 'cause, tencantalaverga."...

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