Yo era el de los
martes.
Porque los miércoles eran de otro
y cada jueves llorabas por él.
El viernes lo buscabas en los bares y cafés.
Los sábados eran para maldecirlo.
Los domingos lo perdonabas.
Para el lunes me empezabas a extrañar.
Y yo... como esperaba los
martes.
•
Llegó un martes donde se rompió el espejo.
•
Entendí que podía tener mis miércoles
y jueves con quien yo quisiera.
Que los viernes te olvidaba en bares y cafés
,
,
y para los sábados me podían maldecir.
Que los domingos se hicieron para pedir perdón.
Aprendí a dejar que los lunes me extrañen,
y a dejarme encontrar cada
martes.


0 Sacaderos de lenguas:
Publicar un comentario