Advertencia: no intente esto en casa.
—¿Por qué no me has hablado, payaso? —preguntó ella.
—No sabía que decirte. No estabas en México y no quería
molestar... —contesté.
—¿Y a qué has venido, entonces?
—No sé, tú me invitaste.
—¿Sólo por eso vienes?
—Supongo.
—Ya, en serio, ¿dime por qué has venido?
—Para ver que me trajiste (risas). La verdad es que no sé.
—¡Ash! No sabes nada.
—Sé una cosa...
—¿Qué?
—Hoy te ves bien guapa y ya vi porque te extrañaba.
—Gracias. —replicó halagada esbozando una sonrisa y agachando la mirada como siempre que tenía un cumplido para ella — ¿Por qué viniste? aparte de porque me extrañaste
—¿Tu por qué crees?. —agregue. Preámbulo a una idiotez. Aún no puedo decir algo lindo sin que vaya acompañada de una pendejada.
—¿Por qué?
—Porqué vi en tus fotos que te pusiste más buena y más guapa y vengo a ver que hay para el chuerk.
—¡Ay, no mames! ¡No se te quita lo patán y payaso! ¡ya vete a la verga!
—'ton's, ¿no me trajiste nada?
La verdad es que ya me ha corrido varias veces de su casa.
Esto me molestaría si viviera lejos, pero la verdad es que antes de que se mudará solía visitarla constantemente. Además de que siempre termina
riéndose y mandándome mensajes horas o días después riéndose de lo pendejo que estoy. Como sea, siempre termino riéndome
demasiado y regreso alegre a mi casa y feliz de haberla visto.
Aún así, no logro entender por qué se enoja tanto cada vez
que se me sale lo cínico. No puedo ir por la vida siendo lindo, tiene que haber un equilibrio.
Seguiremos informando.
"Para cuando estés listo, estaré harta de ti."—Alejandra, 2015


0 Sacaderos de lenguas:
Publicar un comentario